Arquitectura incaica

Arquitectura incaica: sólida, sencilla y simétrica

26 agosto 2011

 

El imperio incaico vivió y ejerció su soberanía en la zona que ocupan los actuales países de Bolivia y Perú. Su legado arquitectónico se puede encontrar en diferentes regiones de estos países latinoamericanos, destacándose la ciudad de Machu Picchu, donde los incas hicieron algunas adaptaciones muy ingeniosas a la fisionomía del suelo, y la fortaleza de Sacsayhuamán construida con enormes bloques de piedra, a dos kilómetros de la ciudad de Cusco.

Las ciudades de los incas eran cuidadosamente planificadas, con un sistema de avenidas principales y pequeñas calles contiguas, que convergían en una plaza abierta, alrededor de la cual encontramos los templos y edificios del gobierno. Los incas hicieron un trabajo excepcional con la piedra. Los edificios eran todos de un solo piso, exhibiendo un perfecto ensamblado de piedras finamente talladas. En las regiones más cercanas a la costa se utilizó también ladrillo de adobe y paja.

En la calle Hatun Rumiyoq de Cusco, hay un muro incaico de diorita verde, que formaba parte del palacio Inca Roca, famoso por sus piedras de forma poligonal que fueron ensambladas con una precisión inimaginable. La Piedra de los Doce Ángulos es un ícono de la ciudad de Cusco, se trata literalmente de una piedra con doce ángulos que encaja en el muro coincidiendo con todas las piedras que la rodean. En la construcción del muro no hay cemento, ninguna mezcla o argamasa entre piedra y piedra, simplemente fueron talladas para encajar una con otra, y es tal la perfección que se logró que no entra ni una hoja entre ellas.

Este ensamblado de bloques macizos de piedra es también una característica de la arquitectura del antiguo Egipto, que aún hoy constituye un misterio de ingeniería. La similitud con el trabajo de los egipcios tienen otros puntos de encuentro. Hiram Bingham, el arqueólogo estadounidense que en 1911 descubrió el santuario de Machu Picchu, escribió en su libro sobre la expedición un capítulo dedicado a la arquitectura de los incas, en el cual señalaba que las construcciones tenían un “estilo egipcio”. Los muros de los edificios están levemente inclinados hacia adentro, con una base más ancha y sólida (ya que no tenían cimientos), donde se utilizan bloques de piedra más grandes. Los muros se van afinando a medida que ascienden y los bloques que se utilizan son cada vez más pequeños.

Esta forma trapezoidal de las construcciones es simétrica. Además de la solidez y la simetría, la arquitectura de los incas se caracteriza por ser sencilla. Los recintos tienen una puerta también de forma trapezoidal, pero carecían de ventanas, aunque en los templos podemos encontrar hornacinas o nichos. La simplicidad radica en que no utilizaron ninguna clase de decoración artística, ningún adorno o diseño se exhibe en las construcciones que no tenga un carácter meramente funcional.

Estas características se encuentran tanto en la arquitectura civil, como en la religiosa (templos y santuarios) y la militar (fortalezas). Tampoco debemos olvidarnos del extenso sistema de carreteras que conectaba las localidades del enorme imperio incaico. Caminos de piedra, puentes colgantes y gradas que ascienden a más de 4.500 metros sobre el nivel del mar, constituyen en sí mismos otro gran legado de la arquitectura incaica.

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